La plaza y la fuente amarilla.


Bajaba cada tarde a la plaza del pueblo a beber su lata diaria de Plan top fabricada y distribuida por Power Plan, la única bebida energética creada exclusivamente con productos naturales, sin taurina y con sabor a maracuyá -leyó en la lata impresa. Lo hacía sobre las cuatro, cuando el sol de las islas adormece las cabezas pensantes de Alright. Solía cruzarse con Price, al que saludaba a regañadientes; debe ser porque son las dos únicas personas que retándose en duelo a vida o muerte han sobrevivido aquí.

En la plaza siempre ocupa la silla número 33. El proyecto de numeración fue aprobado por la antigua alcaldía de Alright y sigue en vigor. En Alright todo está numerado, desde el número de viviendas con sus respectivas puertas, -si una vivienda no tiene puerta no tendrá derecho a número, según aclara su constitución- hasta el número de palomas que rondan las plazas y las calles. Los nombres, en cambio, están totalmente prohibidos. “Sólo aquella criatura pensante tiene derecho a ostentar un nombre” que dice el artículo número 35 del código, como así llaman a su constitución lo más jóvenes.

“Me siento más vivo después de mi Plan top” -murmuró mientras arrugaba la lata entre sus manos.

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Una respuesta a La plaza y la fuente amarilla.

  1. Estimado amigo autor de “LA PLAZA DE LA FUENTE AMARILLA”.
    Somos los fabricantes de PLAN TOP y me gustaría poder contactar contigo. Gracias

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