En el centro del árbol un cuadro neorrealista. Era la sentencia que introducía cada una de las viejas reposiciones extranjeras que incansablemente proyectaban en la vieja sala luciérnaga. Con un aforo total de 33 personas, el cine no había perdido ese aire cálido característico de los años cincuenta. Un millón de jóvenes soñadores que se valían de la cámara obscura para buscar el placer de sus jóvenes novias soñadoras. Casi nunca era en esta dirección. La colección filmográfica era bastante reducida, y quedaba establecida según la nacionalidad del rollo. Dos nacionalidades sobresalían al resto: la inglesa y la italiana. La francesa era considerada corrosiva y peligrosa. Y por supuesto no se proyectaba película alguna ávida de dicho carácter. La gente iba al cine sobre todo los viernes por la noche; con el precio de la entrada te obsequiaban con un preparado de pollo al curry y arroz basmati. Perfecta combinación de los viernes, como la llamaban en las islas.
Marzo 31, 2008 en 8:39 pm |
La perfecta combinaciòn de los viernes, què bien suena eso.
Abril 1, 2008 en 2:09 am |
y xq no exhibían pelíclas alemanas???’
ehmmm ehmmm ehmmm
Mayo 15, 2008 en 9:45 am |
Cierran el Álbeniz